La vida tiene atajos… la cuestión es hacia dónde.

No llega antes el que va más rápido, si no el que sabe dónde va . (Lucio, qué razón tenías)
Hay carreras en las que la vida te mete en un recorrido cerrado, en un chiquero. Ahí, sin posibilidad de elegir más allá del "sigo" o del "me paro", cuenta más el que más corre.
Hay vidas que no requieren de cintas de balizar, ni de vallas, ni verjas, ni de baldosas amarillas… Ahí cuentan más las decisiones que la capacidad atlética.
¿Qué opinará el corazón de tanto exceso? ¿Qué preferirá? ¿Latir más rápido y menos tiempo o latir más tiempo y más despacio?
¿Qué prefiere un sentimiento? ¿Llegar lejos o llegar al sitio en el que debe estar?
Por eso ni el corazón ni los sentimientos pueden elegir. Probablemente elegirían siempre salir corriendo por el camino entrevallado que muere en el redil. Eso o se volverían locos preguntándose dónde ir.
Por eso hay cosas que solo se ven oliendo, solo se tocan lamiendo y solo se huelen tocando…
 
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