Derrota y Victoria

Sientes una profunda desazón.
Culpa.
Vacío.
Tienes la seguridad de que hubiera sido todo diferente de haber sido tú mismo.
Estás dormido y el corazón decide atacarte. Se contrae hasta hacerte sentir asfixia y explota. Quema. Te despiertas.
Despiertas con un profundo dolor, las imágenes, nunca vistas, sujetas con clavos ardientes al lienzo del alma.
Y te reconoces desorientado, triste, vencido. ¿Pudiste haber vencido? La duda.
 
Eso, eso es la derrota.
 
Despiertas aún en oscuridad. Has maldormido. tienes miedo de cerrar los ojos y caer de nuevo en una emboscada en la que tú eres tu propio asesino.
Miras por la ventana.
Recuerdo. Una voz en el teléfono te devuelve las ganas de resistirte a ser aplastado por los simples.
Sabes que dentro de poco sale el sol. Hoy será un día duro.
Y una sonrisa maliciosa se escapa entre tus labios, porque sabes y te han dicho que eres más fuerte que todo eso. Quieres lucha.

Eso, eso es la victoria.

Siempre se puede elegir, ser dueño de tus actos y no tratar de dañar cuando se puede hacer sin causar bajas. La primera victoria consiste en vencer sin dañarse a uno mismo. En ello estoy.