Juego de cartas 1: PICAS

A pesar del cansancio y el dolor de garganta se impuso el teatro. Estreno mundial de Playing Cards 1: SPADES, dirigida por Robert Lepage. Increiblemente conmovedora. No confundir conmovedora con simpática. Conmueve y remueve ver en cinco intérpretes el triple de personajes, armados de las más dolosas características del ser humano. Duelen.

Duele la resignación, la cobardía, el egoísmo, la maldad… duele la máquina que hace que todo eso tenga vida: el ser humano. Duele hasta el más bondadoso de los personajes, el Chamán que todo intuye y cuida.

La prostituta; el comandante; Elvis o el calvo matemático que se parece a Chavi más allá de en la apariencia. ¿Y quién es Chavi? ¿Quién se acuerda ya de Chavi?

¿Quién se acordará del ególatra, el psicópata, el tirano, el extorsionador…? Solo se acordará de ellas, y de ellos, el que permanece herido.

Muy recomendable. El teatro te permite escribir yen las palabras, las escenas, los vestuarios y en los gestos. Te permite leer en los ojos y en tus miedos.

Estreno mundial muy recomendable.

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El aprendiz de gangster

– ¿Qué diferencia hay entre aprovecharse de un tonto y aprovecharse de las circunstancias? – preguntó con más miedo que vergüenza. – Mira, es sencillo – contestó el gangster- El que se aprovecha de las circunstancias suele partir con ventaja. El que se aprovecha de un tonto convierte esa ventaja en un impulso que acaba por estrellarle mucho más fuerte contra la primera piedra que se le cruza en el camino. Esto es porque los tontos no existen. Existen los despistados, que suelen dejar piedras en mitad del camino por si alguien trata de aprovecharse de sus circunstancias.

Cuando la clase magistral parecía haber acabado, continuó diciendo:

 – Por ejemplo, de mí podría pensarse que soy un despistado, porque voy dejando balas en las curvas con poca visibilidad. Y puede que lo sea, pero lo que no soy es tonto.

Y dicho esto le descerrajó un tiro en la rodilla.