La eternidad en un instante.

 

Errático en los afectos se propuso alcanzar una meta inalcanzable para otros.

No quiso elegir: felicidad o eternidad.

Eligió la felicidad y comprendió que la eternidad quedaba regalada en los momentos. Los instantes finitos poco a poco le ayudaban a comprender que todo cambia.

Una mirada. Un deseo. Un roce. Un comienzo. Un final. Una vida. Un paso. Una distancia. Un beso. Una pelea. Un ladrido. Un gesto. Una palabra. Un latido. Una música. Una gota.

No hay más que eso.

Otra mirada. Otro roce. Otro comienzo. Otro final. Otra vida. Otro paso. Otra distancia. Otro beso. Otra pelea. Otro ladrido. Otro gesto. Otra palabra. Otro latido. Otra música. Otra gota.

Sólo es un momento de lucidez. Un momento de comprender súbitamente una de esas grandes verdades que de no ser descubiertas te dejan sumido en la duda, o en la pregunta.

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¿Cómo recordar lo que no se ha vivido?
 
 
Caer en un rostro, existir
con su respiración y con su boca…
Cuando tú estabas en peligro;
tú gritaste, mas fue
en la garganta de otro ser humano;
se levantó tu cuerpo
y fue en los brazos de otro ser humano.
Entonces comprendías.
Y tu necesidad y tu dolor
no fueron nunca como antes. Tú
ya no ves signos. Ahora, tú desprecias
todas las dudas. Y tu pensamiento
no es espejo que calla; ya es amor
y destino y conducta y existencia.
 
Antonio Gamoneda
 

20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

 

 

(Es Pablo Neruda… quien no haya sentido esto, no ha vivido o no podrá valorar nunca la verdadera compañía)

No hay epílogo

Serenidad, tú para el muerto, que estoy vivo y pido lucha. Otros habrá que te deseen: ésos no saben lo que buscan … (José Hierro)
A veces no sé si esta frase me anima a comenzar o a terminar lo que comencé.
Hay lugares en los que los besos no rozan la piel y las miradas no se cruzan ni cuando chocan los labios.
Por mucho que quiera no puedo decidir qué está bien y qué está mal.
El débito del aire con cuentas de hierro se marca y clava en cada pulmón, rememorando larga la cuenta que ajustan los dolores y los miedos.
Mirando atrás se sueltan sueños y demandas cuando el tipo frágil se deshace entre dedos como patas de arena. Los sueños y los hierros se disputan el caminar hacia la muerte, como un premio o un castigo.
La delicia y el perfume de mi vida es la memoria de esas horas en que encontré y retuve el placer tal como lo deseaba. Delicias y perfumes de mi vida, para mí que odié los goces y amores rutinarios.
Nada me retuvo. Me liberé y fui. Hacia placeres que estaban tanto en la riealidad como en mi ser, a través de la noche iluminada. Y bebí un vino fuerte, como solo los audaces beben el placer.
Todo esto es un comienzo. Todo esto es un final.
¿Hay epílogo a lo que no deja de grabar letras a fuego en el espíritu del lector?
 

Intencionalidad

Decía Searle que la intencionalidad, por definición, está en mente, exclusivamente de quienes ejecutan una ación. Rara vez es posible atribuir intencionalidad a determinadas acciones. Sólo quedan las conductas. No nos cuesta demasiado reconocer cuándo una conducta de alguien nos beneficia y nos es sencillo decir de éste, sea quien sea, que es "buena gente". Es más, si nos vemos beneficiados por una acción de otro, convencidos de que lo que haya hecho lo hizo de forma ajena a nuestro bien, tendemos no ya a decir que es bueno, sino que es "bondadoso". Es un virtuoso del bien, es "bondadoso". Distribulle y contagia la intención de hacer el bien.
Ahora  mí me interesa más el caso en el que las acciones de otros nos perjudican o nos causan dolor. Lo primero que se nos viene a la cabeza suele ser un sutil "taco", un insulto. Y después, según andemos de ánimo, nos entrenenemos más o menos en buscar una vinculación entre el perjuicio que nos ha causado y su intencionalidad.
Me llama la atención lo que nos cuesta desentendernos de algo que no podemos valorar porque no estamos dentro de la mente o corazón de quienes nos perjudican. ¡Qué cantidad de energía gastada en confundir las consecuencias de una acción con la intencionalidad de una conducta!
Nos metemos en el laberinto de las conductas, las causalidades y las finalidades ocultas. "Hizo esto, provocó aquello, para conseguir lo de detrás." Es un síntoma, muy humano, de debilidad. Pero, ¿quién dijo que el ser humano hubiera de ser fuerte?
No llego yo a tanto como Searle. Creo que es fácil leer en los ojos de alguien cuándo ha reflexionado previamente sobre las consecuencias de lo que estaba haciendo, sobre el daño causado a otros y a sí mismo. Aunque después de mucho pensar, de qué te sirve leer en los ojos de quien te la jugó… ¿de qué sirve mirarse a los ojos frente al espejo, fijamente, recordando la decisión tomada, la maldad ejecutada…?
Me propongo no someter a juicio sumarísimo a quienes me dañen. Me conformo con no estar cerca de ellos cuando me hagan dudar sobre sus intenciones, aunque para ello haya de renunciar irreversiblemente a su "bondad". Me conformo con no tener que volver a mirarme fijamente al espejo preguntándome por qué.

CONCURSO: ¿ Qué es un RAID ?

Bueno, ahí va el tercer concurso: "En Tres Palabras"
 
Los interesados en participar han de escribir y enviar tres palabras.
 
a) Primera palabra. Debe describir los momentos previos a un RAID.
b) Segunda palabra. Debe describir los momentos que se dan dentro de un RAID.
c) Tercera palabra. Describirá los momentos posteriores al RAID.
 
Premio: inscripción gratuita para el ganador o ganadora (exclusivamente para esta persona o ente espiritual) en el próximo RAID a celebrarse.
 
Bases del concurso:
  • Los participantes deben enviar la respuesta a través de comentario en este blog y a esta entrada.
  • Plazo: hasta que termine la semana.
  • Sólo pueden escribirse tres palabras. La primer corresponderá a la descripción a), la segunda a la b) y la tercera a la c).
  • El concursante ganador recibirá un cheque regalo por un valor de 13 €, para ser invertido en cualquier farmacia, en la compra de frenadol, fajas, tiritas, bálsamo de tigre o compeed (Lista de farmacias asociadas a esta promoción en poder del notario).